Instantánea del tigre fantasmaUn millón de dólares (763.000 euros) ofrece la revista australiana ‘Bulletin’ a quien obtenga una imagen del , un carnívoro marsupial que se extinguio en 1986. En los últimos años, miles de personas aseguran haberse tropezado con uno de estos animales, convirtiéndolo en una leyenda al estilo del monstruo del Lago Ness.

El mes pasado, la prensa australiana publicó que se había fotografiado a un ejemplar junto al lago Saint Clair, en el centro de la isla de Tasmania.

La publicación ha advertido que sólo aceptará como prueba fotografías digitales de un ejemplar vivo y sin heridas o un del animal en movimiento, imágenes que deberán venir acompañadas por el informe de un veterinario, presente durante el avistamiento.

La propuesta (que ha disparado las demandas de veterinarios con buenas piernas y ánimo para caminar por los bosques tasmanos) ha alarmado a las autoridades que temen que la isla, tachonada de reservas de extrema belleza natural y consideradas como Patrimonio de la , sea invadida por legiones de cazarrecompensas que pongan en peligro a las especies protegidas.El tigre de Tasmania o desapareció de la isla a consecuencia de las explotaciones ganaderas. En 1888 el Parlamento local ofreció una libra por cada cabeza de tigre, al que se culpaba de atacar a los rebaños. En 1909 finalizó la campaña de exterminio. Se habían pagado 2.184 recompensas. El último tilacino cautivo, un ejemplar del zoológico de la capital, Hobart, murió en 1936. La especie se dio por extinguida en Tasmania en 1986. Este cazador de hábitos nocturnos, que vivía en cuevas y alimentaba a sus crías mientras las mantenía en una bolsa marsupial, como los canguros, había sido exterminado años antes en Australia y Nueva Guinea.

Pero en 1999 se encontró, arrumbado en la estantería de un almacén del zoológico local, un frasco con el feto de un tigre de Tasmania. Quien lo introdujo en el recipiente en 1866 usó , y no formol, por lo que el ejemplar se encontraba en unas condiciones excepcionales. Científicos australianos extrajeron en 2002 muestras de del tigre de Tasmania con el objetivo de clonarlo. Una tarea que podría quedar interrumpida si los cazarrecompensas localizan al ‘fantasma’ del tilacino.