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El principal cinturón de asteroides, localizado entre las órbitas de Marte y Júpiter, podría haber evolucionado de forma muy diferente de cómo se creía, lo que podría explicar por qué su composición es ahora tan variada, según un estudio del Instituto de Investigación Southwest en Boulder (Estados Unidos) que se publica en la revista ‘Nature’.

El estudio sugiere que los cuerpos primitivos en la parte externa del cinturón de asteroides se formaron más allá de los planetas gigantes y que pasaron a situarse en sus órbitas actuales a medida que los planetas migraron.

Los científicos creen que los planetas gigantes de gas como Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno se formaron más próximos de lo que están ahora, rodeados por un disco primordial de pequeños cuerpos celestes similares a cometas.
En una teoría conocida como el modelo Nice, las órbitas de los planetas habrían interactuado con el disco y finalmente se hubieran vuelto inestables de alguna manera, lo que produjo que Júpiter migrara hacia el interior mientras que Urano y Neptuno lo hicieran hacia el exterior. Ambas migraciones dispersaron entonces los contenidos del disco.

Los científicos, dirigidos por Harold Levison, utilizaron modelos de colisiones para seguir las partículas del disco y la evolución a largo plazo de la población de los cuerpos celestes apresados. Muestran que la violenta evolución de las órbitas de los planetas gigantes que requiere el modelo Nice conduce a la inclusión de objetos primitivos del exterior de la órbita de Neptuno hacia el cinturón de asteroides.

Este resultado sugiere que la diversidad observada en el cinturón de asteroides, que ha intrigado siempre a los astrónomos, no es un reflejo directo de la composición original del disco proto-planetario sino de una evolución dinámica.