(AFP-NA) – Numerosos tailandeses de las provincias del sur asoladas por el maremoto confiesan estar aterrorizados más por los fantasmas de los muertos que por la idea de un nuevo tsunami.

Socorristas voluntarios en la isla Phi Phi y en la región costera de Khao Lak afirmaron haber sido atraídos a la playa por risas y cantos de turistas, para no encontrar más que silencio y oscuridad. 

Un chofer de taxi dijo haber llevado al aeropuerto a un extranjero y a su novia tailandesa, y luego darse cuenta al mirar por el retrovisor que el asiento trasero de su vehículo estaba vacío.

Unos guardias de un pequeño centro comercial de Patong dijeron a la AFP que uno de ellos había renunciado a su puesto después de haber escuchado a una mujer extranjera pidiendo ayuda durante toda la noche.

Estas historias de almas errantes se han multiplicado, como la de una mujer extranjera que recorre la playa durante la noche llamando a su hijo desaparecido.

La gran mayoría de los tailandeses son extremadamente supersticiosos, creen, por ejemplo, que los grandes árboles esconden fantasmas.

También tienen en algún rincón de sus casas o de sus jardines una «casa de los espíritus», creyendo que las ofrendas cotidianas de alimentos y bebidas alejan todo fenómeno paranormal.

Para los especialistas en salud mental, el hecho de que este factor cultural aparezca hasta tal punto entre los sobrevivientes del maremoto tailandés es una muestra del traumatismo que sufrieron.

«Es una especie de alucinación colectiva que es una indicación del traumatismo sufrido por una población que sigue buscando a tanto desaparecido, que ha visto tantos cadáveres y que no habla sino de la muerte», dijo a la AFP el psicólogo Wallop Piyamanotham.

Los casos de personas que afirman haber visto fantasmas son prioritarios para los médicos, agregó.

Numerosas personas no preparadas se encontraron de repente recogiendo en las playas cadáveres horriblemente mutilados o manipulando cadáveres descompuestos en las inmensas morgues improvisadas.

Algunos tuvieron que ser hospitalizados, con manifestaciones de angustia grave.

El traumatismo comenzó a manifestarse más o menos cuatro días después del drama del 26 de diciembre, explicó el doctor Wallop.

Muchos dicen que no pueden sacarse de encima el olor de la muerte o borrar de su recuerdo las imágenes insoportables que presenciaron.

El doctor Wallop explica que la razón por la cual casi todas la alucinaciones se refieren a turistas extranjeros es porque, para los tailandeses, los espíritus sólo pueden ser apaciguados por sus parientes en el lugar mismo de la muerte.

«Piensan que cuando una persona muere, un pariente debe incinerarla y bendecirla. Si no es el caso, la gente cree que los muertos aparecerán en cualquier lugar, para señalar su presencia».

Como muchos, Napaporn Phroyrungthong, gerente de un bar en Patong, dice tener «mucho miedo» después que estuvo en el templo de Baan Muang, donde se depositaron cientos de cadáveres.

«Creo en las fantasmas. El tsunami llegó tan rápido que los extranjeros no comprendieron lo que les ocurría, piensan que están aún en la playa y de vacaciones», afirmó.

Fuente: www.infobae.com