Las excavaciones e investigaciones arqueológicas promovidas por la Consejería de Cultura en el entorno del antiguo teatro de la ciudad romana de Itálica, en Santiponce, han propiciado la identificación de unas ruinas como parte de una línea de muralla que habría estado protegida por un “profundo” foso, lo que refuerza la tesis de que el actual cerro de San Antonio, núcleo de la antigua ciudad, gozaba de un conjunto defensivo gracias al emperador Adriano.

La mencionada muralla podría haber tenido cerca de cinco metros de anchura y fue construida con adobe y mampostería en un espacio actualmente delimitado por el número 19 de la calle Feria, según las fuentes del Conjunto Arqueológico de Itálica consultadas por Europa Press. De momento, los expertos que coordinan los trabajos arqueológicos en los aledaños del antiguo teatro romano de Itálica han fechado “preliminarmente” estas ruinas descubiertas en el entorno del cerro de San Antonio en el siglo II antes de Cristo.

Estas excavaciones y estudios arqueológicos parten del Plan Itálica 2008-2012, que contempla la adquisición de suelos en el entorno del cerro de San Antonio para demoler los inmuebles y promover la investigación de este espacio en el que los arqueólogos ubican el asentamiento más antiguo de la ciudad romana de Itálica, fundada por Publio Cornelio Escipión El Africano. El destino de estos trabajos es sacar a la superficie los vestigios del núcleo primigenio de la ciudad e incorporarlos al circuito del conjunto arqueológico.

Ya en 2008, de hecho, las excavaciones promovidas en el cerro de San Antonio motivaron el descubrimiento de la cabeza diademada de una estatua que corresponde a una divinidad femenina y de los vestigios de grandes cimentaciones previas al propio espacio escénico, ubicado bajo el promontorio del cerro y edificado entre los años 30 y 37 d.C.

En concreto, en este solar de la calle Siete Revueltas se rescataron los restos de los cimientos de una gran construcción de adobe, ruinas que los expertos encuadran en la existencia de “un gran espacio público” en lo que hoy constituye el Cerro de San Antonio, donde ya en el pasado se descubrieron las estatuas de Venus, Diana y Mercurio.