Un meteorito encontrado en la Antártida se hizo mundialmente famoso en 1996 cuando la NASA y la Casa Blanca hicieron público de forma conjunta un extraordinario descubrimiento. En la piedra, de 13.000 años de antigüedad y proveniente de Marte, aparecían posibles huellas de vida extraterrestre. El hallazgo del meteoro, conocido como Allen Hills 840001, suscitó entre los astrobiólogos un intenso debate que ha llegado hasta nuestras días sin una respuesta definitiva. ¿De verdad esconde la roca evidencias de una vida microscópica llegada del Planeta Rojo? Una nueva investigación realizada por el mismo equipo que la analizó por primera vez asegura que sí. La NASA podría realizar algunas declaraciones al respecto dentro de pocos días, según publica la web especializada Spaceflight now.

El Allen Hills se formó hace unos 4.000 millones de años como parte de la corteza original de Marte. Pasado el tiempo, se desprendió de la superficie, posiblemente por el choque de otra roca, y comenzó un viaje de 16 millones de años por el espacio que terminó en nuestro planeta en una lluvia de meteoritos hace 13.000 años. En 1984, fue hallado por científicos norteamericanos que formaban parte de una misión gubernamental a la Antártida en busca de meteoritos. Las pequeñas marcas encontradas en su superficie fueron objeto de una agria polémica. Los descubrimientos iniciales, dados a conocer por el propio presidente Clinton en agosto de 1996, apuntaban a estructuras microfósiles dejadas por organimos vivos, posiblemente bacterias. Pronto surgieron detractores, que criticaron duramente la investigación. Negaban tajantemente un origen biológico y achacaban las marcas a cambios de temperatura en la roca.

Esta noticia propicio un libro del mundialmente conocido Dan Brown, autor de “El Código DaVinci”, llamado “La Conspiración”.

En esta ocasión, los investigadores del Centro Espacial Johnson han utilizado un microscopio electrónico de alta resolución, mucho más avanzado que el que se empleó hace trece años. Los sensores han analizado los cristales de magnetita que forman pequeñas estructuras, como collares de perlas, muy parecidas a las que dejan algunas bacterias terrestres. Al parecer, los nuevos datos apuntan a rastros biológicos de criaturas microscópicas que podrían haber habitado las balsas de agua de la superficie o del subsuelo del planeta Rojo.
Los hallazgos han sido publicados en la revista Geochimica et Cosmochimica Acta, de la Sociedad de la geoquímica y meteoritos. De confirmarse, el descubrimiento supondría una de las revelaciones más sorprendentes sobre el Universo, una revolución para la ciencia y un espaldarazo al programa de misiones espaciales de la agencia espacial norteamericana, tan cuestionado por falta de fondos.

Fuente: ABC.es