Gracias a los anillos de su concha interna. La edad del pulpo puede conocerse como la de los árboles.

Expertos de la Universidad de Vigo y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas han logrado calcular la edad del Octopus vulgaris o pulpo común, un hallazgo que permitirá mejorar la gestión pesquera de esta especie, la más importante a nivel comercial. El hallazgo se presenta en el marco de CIAC’09, el Cephalopod International Advisory Council, que se celebra esta semana en la ciudad de Vigo. El evento, organizado por el CSIC y que se celebra por vez primera en España, reúne a más de 200 científicos internacionales para poner en común los últimos hallazgos sobre los cefalópodos, una categoría que engloba a más de 700 especies, como pulpos, calamares y sepias.

Los investigadores del CSIC Ángel Guerra y Ángel González, organizadores del encuentro afirman que “el objetivo del congreso es poner al día los conocimientos
sobre la biología, ecología y cultivo de cefalópodos. Se espera que los resultados de lo que se debata en el simposio tengan repercusión en las áreas de producción y manejo de estos recursos”, informó el CSIC en un comunicado.

Muchos investigadores presentarán en él sus resultados más recientes. Es el caso del estudio realizado por investigadores de la Universidad de Vigo y el CSIC que ha determinado cómo calcular la edad del Octupus vulgaris o pulpo común. “En colaboración con Francisco Rocha y Consuelo Hermosilla hemos hallado que en los estiletes de estos animales [la concha interna residual] se acumula un anillo de materia orgánica por día, lo que permite calcular la edad del animal”, explica Ángel Guerra. Sería algo similar a los otolitos de los peces o, fuera del medio marino, los anillos que permiten calcular la edad de los árboles, aunque en este caso la periodicidad sea anual. “Aunque ya se había hecho algo similar con el Octupus palidus, una especie australiana, esta es la primera vez que se ha hecho con Octopus vulgaris, la especie más común e importante desde el punto de vista comercial”, señala el investigador del CSIC.

El hallazgo es importante porque permite determinar la edad de cada ejemplar y conocer los tiempos de crecimiento y reproducción, lo que permitirá mejorar la gestión pesquera de la especie. Otro de los objetivos del encuentro es elaborar una lista de cefalópodos en peligro de extinción o amenazados por la sobrepesca o la destrucción de sus hábitats naturales, ya que hasta el momento no existe ningún recuento oficial. “Pensamos que puede haber una docena especies de cefalópodos amenazadas en todo el mundo. Desde aquí vamos a proponer que se incluya el Octopus macropus o pulpo
manchado [llamado así por tener manchas blancas por el cuerpo], una especie que solía ser común en las costas españolas y que los marineros pensaban que atraía el mal tiempo”, explica Guerra.