¿Sufres de paraskavedekatriafobia, o lo que es lo mismo, aversión a los viernes que caen en 13? Si evitas pisar las grietas del suelo, pasar por debajo de una escalera, cruzarte con un gato negro para mantener lejos la mala suerte, la respuesta más segura es que sí. El temor a los viernes 13 es entonces parte de tu vida, pero ¿sabes exactamente de dónde proviene la idea de que traen mala suerte? Siempre hay un poco de historia detrás de cada superstición, en este caso varias.

El viernes 13 es considerado como un día de mala suerte en la mayor parte de los países occidentales. La gente evita viajar y trata de no firmar contratos o realizar trámites importantes en tal fecha. Muchos edificios, especialmente hoteles, acostumbran saltarse el piso 13, por lo que al 12 le sigue inmediatamente el 14. Mucha gente piensa que no es más que una vieja superstición en la que ya casi nadie cree, pero la verdad es que esta creencia tiene raíces muy profundas en diferentes culturas.

Para los pueblos cristianos el origen de la superstición parece ser bastante claro. A este número se le adjudica el calificativo de “siniestro” porque Jesús fue crucificado un Viernes, y durante varios siglos se consideró a ese día de la semana como de mala suerte. En cuanto al número trece, esa era la cantidad de comensales durante la última cena; después de compartir esa comida, Cristo fue encarcelado y crucificado. Estas dos supersticiones se propagaron principalmente en Europa durante cientos de años.

“Las leyendas y los mitos como el del viernes 13 fueron creados por una religión tratando de satanizar a otra”, dice Jeannie Banks Thomas, profesora de inglés y directora del programa de folclore en la Universidad de Utah. “A principios del siglo VI, los misioneros cristianos de Inglaterra viajaron a otros países como Alemania y Rusia, con el afán de erradicar otras religiones”, dijo Banks Thomas. “Frigg o Freyja, diosa del cielo, el amor y la fertilidad, es una de las más respetadas deidades en la mitología nórdica, pero como el cristianismo se expandió por toda Europa, sus misioneros condenaron a esta divinidad y fue considerada como una bruja. Debido al consecuente rechazo que esto fue generando, la gente que aún la adoraba no tuvo más remedio que esconderse en cuevas para venerarla en secreto. Y claro, el resto de la sociedad empezó a verlo como algo malo”, apuntó Banks Thomas.

Se especula que los rituales de esta “secta” se realizaban los viernes y de ahí quedó la creencia de que ese día de la semana era cuando se adoraba a las brujas. Se fue fijando entonces la creencia de que los viernes eran los días de los malditos.

Durante la Edad Media, época llena de supersticiones, se dió otro hecho que contribuyó a acrecentar el mito. El Viernes 13 de octubre de 1307 el rey Felipe IV de Francia conocido como “El Hermoso” ordenó la captura de Jacques DeMolay, Gran Maestro de los Caballeros Templarios (grupo de carácter religioso y militar cuya historia también está llena de leyendas) y de sesenta de sus caballeros en París, a donde habían acudido tras haber sido invitados a dialogar, en una trampa urdida por el rey Felipe IV en connivencia con el papa. Después de torturarlos para obtener confesiones, la mayoría de los caballeros de la Orden del Temple fueron ejecutados. Se dice que DeMolay lanzó una maldición al momento de su ejecución, en 1314, prometiendo que tanto el Papa como el rey Felipe IV lo alcanzarían en menos de un año. Ambos murieron en 1314 y desde entonces los simpatizantes de los Templarios declararon al Viernes 13 como un día funesto. Esta es otra más de las raíces de este mito es que el número 13 es considerado de mala suerte, especialmente en la cultura cristiana. Novelas como El código Da Vinci, de Dan Brown, hablan de esta creencia por lo que ahora está muy de moda.

En el siglo XVIII la marina británica intentó eliminar las supersticiones relativas al día viernes. Se mandó rebautizar a un buque con el nombre de HMS Friday, se designó a un capitán llamado Jim Friday, se reclutó a la tripulación un día viernes y se botó la nave un Viernes 13. Jamás se volvió a saber del barco o de su tripulación.

En cuanto a orígenes paganos, podemos encontrar la leyenda nórdica de la Muerte de Balder. Durante una cena entre doce dioses nórdicos, Loki, el dios de la mentira y el engaño se presentó sin haber sido invitado, convirtiéndose en el comensal número trece. Durante la cena logró engañar a Hod, el hermano ciego de Balder para que este lanzase un ramo de muérdago al pecho de su hermano. El muérdago era la única cosa fatal en el mundo para Balder, dios de la luz, la alegría y la reconciliación, quien murió en el acto. Esto sumado a la última Cena contribuyó a la creencia de que si se sientan trece personas a una mesa, una de ellas fallecerá en poco tiempo.

De acuerdo con la tradición Wiccan, 13 es el número ideal de personas para formar un Círculo. Además se considera sagrado al 13 porque ese es el número de meses lunares en un año (13 lunas llenas). Si a esto añadimos que el viernes es un día sagrado en las tradiciones nórdica y musulmana, y que el 13 es considerado de buena suerte en Italia, hogar de la sede de la Iglesia Católica pero separada de la misma por diferencias políticas y teológicas, es fácil entender que la Iglesia buscase satanizar día y número a fin de no perder seguidores manteniéndoles bajo control a través de sus miedos, creando así una postura opuesta a los dogmas de otras religiones.

Alguien dentro de la jerarquía de la Iglesia Católica debe haber sacado provecho de una particular condición para cualquier mes que incluya un viernes 13. Dicho mes debe haber iniciado un Domingo. Luego entonces, si un mes comienza el día que Dios decidió descansar, dicho mes está condenado a incluir un día donde el Diablo puede hacer de las suyas.

El mito sobre el trece cambia de acuerdo con la época y recientemente alguien añadió otro lazo curioso. Algunos de los asesinos seriales más famosos de la historia tienen 13 letras en sus nombres:

Jack the Ripper (Jack el destripador), John Wayne Gacy, Charles Manson, Jeffrey Dahmer, Theodore ( Ted ) Bundy.

Sea cual sea el origen real de esta superstición no es posible ignorar que aún tiene un fuerte impacto en algunos sectores de la sociedad. El Dr. Richard Wiseman, psicólogo investigador de la Universidad de Hertfordshire inició el Luck Project, donde ha dedicado varios años a investigar las conductas de gente que se considera desafortunada o cree vivir bajo la eterna sombra de la mala suerte. Hace algunos años realizó una investigación con un grupo de sujetos y determinó que para ciertas personas el Viernes 13 puede ser realmente un mal día, pero esto es debido a que se sienten tan estresados que su concentración no es la más adecuada para salir a las calles y esto es causa de muchos accidentes. Calcula que una persona supersticiosa tiene un 25% más de posibilidades de sufrir un accidente automovilístico que alguien que sea escéptico.

Paradójicamente esto nos lleva a la ineludible conclusión de que es de mala suerte ser supersticioso.

En España y parte de América Latina, el día considerado de mala suerte es el martes 13 y en Grecia el jueves, pero la cultura anglosajona invade al mundo, y el mito del viernes 13 no ha sido la excepción, como lo demuestra la saga fílmica del mismo nombre, cuyo protagonista es el asesino Jason Voorhees.

Lo que el viernes 13 se llevó

Donald Dossey, miembro del Centro del Manejo del Estrés y el Instituto de las Fobias, en Asheville (Carolina del Norte) realizó un estudio sobre los efectos del viernes 13 en la población anglosajona.

En éste estimó que se pierden de 800 a 900 millones de dólares en los negocios, pues hay mucha gente que no toma vuelos o no trabaja en esos días. Hay quien se aterra tanto, que no puede ni levantarse de la cama. Estas mismas instituciones han declarado que son cerca de 17 millones las personas que sufren de estos “síntomas” en un día así. A pesar de ello, las aerolíneas, Delta y Continental Airlines aseguran que en esos días no sufren de bajas en su tripulación.

Sin embargo, la misma superstición ha creado formas de “evadir la maldad” o crear un salvoconducto, como llevar patas de conejo consigo o arrojar sal hacia atrás sobre el hombro izquierdo. “En realidad, éstas sólo son formas de tranquilizar la mente humana ante el estrés y miedo, o cuando sentimos que no tenemos mucho control sobre nuestra vida”, concluyó Banks Thomas.